He leído en los últimos días el libro de Curzio Malaparte, Técnica del golpe de Estado, publicado originalmente en 1931 y en español en este año. El autor se queja en el prefacio del daño que le ha supuesto en su vida este libro, pero no deja de defender en este mismo prefacio las ideas que después recorren el libro; fundamentalmente la de que el golpe de Estado es un problema técnico, y no político, estratégico o de cualquier otra índole. El libro me ha resultado interesante, en la línea de esos otros libros que analizan fríamente la vida real de los Estados y sus relaciones. Ciertas caracterizaciones psicológicas me han gustado menos pero no interfieren fundamentalmente en la argumentación general.

Curzio Malaparte
De todo lo leído quiero destacar dos breves párrafos, no necesariamente enlazados con la corriente principal del texto, sino más bien anecdóticos aunque interesantes en su redondez. En la página 87, Curzio Malaparte, refiriéndose al arte de la guerra, quiere destacar que siempre obedece a implicaciones políticas: ” [...] el arte de la guerra está lleno de implicaciones y de segundas intenciones. Todo capitán, sea Turena, Carlos XII o Foch, es un instrumento de la política del Estado; su estrategia obedece a los intereses políticos del Estado. La guerra tiene siempre fines políticos: no es más que un aspecto de la política del Estado. La historia no ofrece ningún ejemplo de capitán que haya hecho la guerra por la guerra, el arte por el arte. No hay diletantes entre los capitanes grandes o pequeños, ni siquiera entre los condotieros. El lema de Giovanni Acuto, condotiero inglés al servicio de la república de Florencia: “La guerra se hace para vivir, no para morir“, no es ni el lema de un diletante ni la divisa de un mercenario. Expresa la más elevada justificación de la guerra: su moral.”
El otro fragmento se encuentra entre las páginas 254 y 255, y trata de los dictadores: ” [...] Algo que tienen todos los dictadores, uno de sus rasgos característicos en su modo de concebir las relaciones entre hombres y acontecimientos, es la envidia: la dictadura no es sólo una forma de gobierno, es la forma más completa de la envidia, tanto en lo político, como en lo moral y lo intelectual.”